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No más Ps, la pérdida y el poder del ritual

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Rompiendo el silencio en más de una manera

Hablar sobre el útero y lo que le sucede contribuye a la liberación de la mujer como ser humano. La violencia doméstica y sexual no son los únicos temas que afectan a las mujeres, pero que mantenemos en silencio. Otros temas de los que no queremos hablar y que se relacionan con los cuerpos y experiencias de las mujeres incluyen el PMS, la menstruación y la histerectomía. Al mantener silencio hacemos invisibles aspectos importantes de ser mujeres y perpetuamos el status quo. Tenemos que nombrar las cosas con el fin de cambiarlos. Tenemos que hablar de nuestra realidad para poder cambiarla. Con esto en mente, permítanme hablar de la pérdida de mi útero.

No más silencio acerca de mi útero

Hoy se cumplen seis semanas desde mi cirugía. He tenido tiempo suficiente para reflexionar sobre ella y darme cuenta de que tener una histerectomía resulta en ganancias y pérdidas. No obstante, estoy convencida de que el ritual nos ayuda a celebrar las ganancias y lamentar las pérdidas.

La primera vez que publiqué la imagen que acompaña este artículo en uno de mis álbumes de fotos que tengo en facebook no recibí ningún ‘me gusta’ o ‘comentario.’ Pensé que en realidad nadie la había visto. Eso fue hasta que unas amigas me preguntaron por qué me atreví a publicarlo. Ellas estaban sorprendidas porque compartí con el mundo cómo mi interior se ve ahora, a pesar de que lo que está dentro no debe ser visto. Peor aún, compartí con el mundo mis partes femeninas internas, esas de las que nadie quiere hablar.

Mientras que estoy sorprendida de que hablar del útero sigue siendo un tabú en los Estados Unidos y en el siglo 21, la realidad es que yo estaba participando de dicho tabú. Me había negado a responder a las preguntas: “¿Qué tipo de cirugía vas a tener?” y “¿Por qué tienes que someterte a una cirugía?” Ahora bien, no voy a continuar mi participación en tal tabú. Tengo que hablar acerca de mi cirugía, de mi útero y de perderlo.

Medicina, el método científico, la encarnación y yo

Cuando mis médicos sugirieron por primera vez una histerectomía, yo me negué. Ellos se sorprendieron de que yo estaba tan encariñada con una parte del cuerpo que no iba a usar más y que, en su opinión, yo no necesito más. Por mi parte, me sorprendió la facilidad con que sugirieron deshacerse de una parte del cuerpo y la forma en que el útero tenía menos valor para ellos que una pierna o un brazo, ya que había hecho su trabajo y ya no era necesario. Mi visión del mundo no podía tragar tal pragmatismo.

Pero más que sorprendida, yo estaba enojada por la forma en que la medicina funciona. Me enteré de que la medicina atiende los síntomas y sigue un método de prueba y error para deshacerse de los síntomas. Le pregunté a mis médicos, terapeutas y especialistas “por qué,” pero ninguno de ellos trató de averiguar. Todos me explicaron que esta es la forma aceptada de manejar estos síntomas. Todas ellas eran “científicas,” mientras que yo estaba siendo ‘irrazonable’. Desde su perspectiva, yo era irrazonable porque yo quería saber la causa de mis síntomas para poder tomar una decisión informada acerca de mi tratamiento y también porque quería mantener una parte de mi cuerpo que no necesito más. Bueno, después de probar varios tratamientos que o bien no controlaron los síntomas o que causaron otros síntomas que requirieron tratamientos adicionales, tomé la decisión “razonable” de tener la histerectomía. Nunca recibí una respuesta a mi pregunta de “por qué.” O bien la respuesta no existe o es que nadie la sabe. Ahora no tengo ni respuesta ni útero.

Ganancias: No más Ps

Debería estar feliz. Algunas amigas hasta me felicitaron cuando se enteraron de mi histerectomía. No tener útero significa que no padecer más dolor, no más píldoras, no más períodos, y no hay más pruebas de PAP. Debido a que sacaron todo, excepto los ovarios, ahora incluso tengo un menor riesgo de cáncer de ovario y no hay riesgos de cáncer de cuello uterino. Debería estar feliz.

Transformando el lamento en danza a través del ritual

En cierto modo estoy feliz, pero la realidad es que acabo de experimentar una pérdida enorme y todavía estoy aprendiendo acerca de las consecuencias de la misma. He perdido más que mi útero, pero muy pocas personas entienden lo que siento por las otras cosas que perdí junto al útero. En medio de esas transiciones, mientras que yo estaba haciendo las paces con mi decisión y preparándome para la cirugía, yo necesitaba la fuerza que viene con el poder del ritual. Pero hay ciertos rituales que la iglesia no ofrece, a pesar de que las mujeres los necesitan, como la Académica Agustina Luvis señala en Creada a Su imagen: Una pastoral integral para la mujer. (Nashville, TN: Abingdon Press., 2012)

En ausencia de una larga tradición de los ritos de paso o rituales para la ocasión de perder una parte del cuerpo, nos inventamos una. Estoy muy agradecida por mis amigas muy cercanas que entendieron mi necesidad de este ritual y creativamente generaron una para mí y conmigo. No planeamos con anticipación. Nos pusimos de acuerdo para encontrarnos en un tiempo y lugar. Cuando nos reunimos en ese tiempo y lugar, los marcamos y así los convertimos en sagrados. Luego, compartimos lo que trajimos. Yo traje una foto de un bebé dentro de un útero y una cita sobre las cualidades maternales de Dios. Dos de nosotras trajimos poemas diciendo adiós al útero, dándole las gracias por las cosas buenas, pidiendo perdón por las cosas no tan buenas, y dejando ir. Otra persona leyó las Escrituras y compartió algunas palabras de fortaleza. Otras dos compartieron oraciones. Una de ellas me dio un nido con un huevo.

Tuve mi ritual y el apoyo de una comunidad que caminó conmigo y me ayudó a prepararme para la siguiente etapa de mi vida en la que me falta una parte del cuerpo. Me recordaron que sigo siendo una mujer y que todavía tengo el poder de generar vida. El útero no es lo que nos hace ser mujeres, al igual que no es el tener bebés lo que nos hace dadores de vida. Independientemente de nuestro género y de nuestro cuerpo, independientemente de la forma que elegimos utilizar nuestros cuerpos, todas las personas tenemos espacios que Dios puede llenar con vida. Todas las personas tenemos la posibilidad de dar de nosotras mismas para el bienestar de nuestras comunidades. Eso es dar a luz; eso es dar vida. Sin embargo, el recordarnos nuestras posibilidades de ser seres que dan vida: ese es el poder del ritual.

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5 Responses to No más Ps, la pérdida y el poder del ritual

  1. Magdalena Garcia junio 19, 2014 at 11:29 pm #

    Muy hermoso, Liz. Gracias por bendecirnos a todas y todos con este testimonio y tu creatividad sanadora.

  2. Evelyn junio 19, 2014 at 11:47 pm #

    Hermoso. No tuve mi ritual , pero me identifico contigo. Hubiera sido bueno tenerlo. Un gran tema.

  3. clelia moke junio 20, 2014 at 12:51 am #

    Muy Buena reflexion

  4. clelia moke junio 20, 2014 at 12:53 am #

    No se usar este medio, pero me parecio muy Buena tu reflexion. Gracias por compartir

  5. Joanne Acaron junio 20, 2014 at 5:14 pm #

    Querida Liz, como mujer y esposa de ginecólogo por mas de 25 años he experimentado tu inquietud por la infinidad de casos q se ven diariamente con esa experiencia.Los ginecólogos por lo general son conservadores a la hora de emitir esa opinión de cirugía, pues es lo correcto evaluar por el diagnóstico, edad y complicaciones. Se pesan los beneficios y las deficiencias. Sabemos q un utero no te hace mas mujer q otra pero es un proceso que tiene la función mas importante de preservar nuestra especie y brindar la experiencia de ser padres.Te felicito por atraer la atención a algo que nos molesta como la menopausia, que nos aqueja pero no nos comprenden y seguimos estereotipando con ser viejas y no servimos para nada. Es tiepo de romper con estos esquemas y decir con libertad q son etapas normales y necesarias. Es como decir que el embarazo es una enfermedad, que es un horror escucharlo. Confío que Dios mediante su Espíritu Santo te de la sabiduría para seguir una nueva misión y concienciar q seguimos siendo mujeres productivas , creativas y sensibles y comprensivas al dolor y las necesidades de nuestras mujers q como tú ven las experiencias de una manera distinta para enriquecernos y ponernos a pensar desde otra perspectiva. Dios te Cuide y Bienvenida a la post menopausia…..

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